Este procedimiento es uno de los más complejos dentro del grupo de las operaciones estéticas puesto que se trata no sólo la piel sino el tejido adiposo y los músculos, así como la zona del ombligo por dentro para reacomodarlo a la nueva forma del vientre (hay que tener en cuenta que se diseca la piel sobrante). Además, la incisión suele ser de un tamaño considerable para conseguir el objetivo. Los resultados dependen de la extensión de la cirugía, el tono de la piel del paciente, su conformación corporal y su proceso de cicatrización. La mayoría de las personas quedan muy satisfechas con los resultados a la vez que mejoran su imagen corporal, pues la figura suele apreciarse atlética, firme y libre de los molestos “gorditos”. |
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Los candidatos para esta operación |
Cuando usted ha decidido someterse a una cirugía como la abdominoplastia debe considerar varios aspectos que determinan la decisión de su cirujano de someterlo (a) – o no- a la operación.
Estas son las características básicas de los buenos candidatos para esta operación:
- Que sea mayor de 18 años
- Que tengan una buena forma y su silueta sea relativamente agradable, excepto por el abdomen flácido, con exceso de piel y acumulación de grasa. Es importante anotar que ésta no es una cirugía para solucionar la obesidad y mucho menos cuando es una enfermedad (ver el capítulo de Obesidad mórbida). La dermolipectomía está orientada específicamente para eliminar las imperfecciones de la zona abdominal que de por sí no concuerdan con la armonía corporal de una persona. Cuando hay un sobrepeso se debe hacer un trabajo integral para bajarlo y luego se puede considerar la abdominoplastia para solucionar los problemas de flacidez que surgen luego de una reducción de peso.
- Que el paciente tenga la madurez suficiente para entender el procedimiento. Generalmente éste llega a la cirugía cuando ha tomado otras medidas, como ejercicio, dieta, y programas estéticos, sin conseguir los resultados más satisfactorios para él, según sean sus condiciones de vida.
- Para el caso de las mujeres es de vital importancia que, en primer lugar, no estén embarazadas, y en segundo, que no tengan planes de embarazos cercanos, porque un nuevo periodo de gestación puede arruinar por completo el resultado de la cirugía. El mejor consejo que suelen dar los cirujanos plásticos es que las mujeres se sometan a esta intervención luego de haber tomado la decisión de no concebir más hijos, es decir cuando, voluntariamente, dan por terminado su periodo de reproducción. La tendencia actual en este sentido es que las mujeres tienen en promedio dos o tres embarazos y después del último deciden practicarse la ligación de trompas para evitar otro. Pero es una decisión absolutamente individual y sobre la cual nadie, distinto de la pareja, debe intervenir, ni siquiera su ginecólogo o médico de cabecera, excepto cuando un siguiente embarazo pueda comprometer la vida o la salud de la paciente.
- Que no se planee una pérdida de peso considerable. Es importante que la persona tenga en cuenta que con la cirugía pierde peso y puede permanecer en buena forma con dieta balanceada, ejercicios y técnicas de mantenimiento. No sería lógico someterse a la cirugía y luego adelantar un régimen para perder de peso en forma considerable porque es muy probable que la piel del abdomen vuelva a quedar flácida luego de esa reducción.
- Que la persona se encuentre en las mejores condiciones de salud para llegar al quirófano y con deseos de mejorar su figura.
- Que la persona tenga expectativas reales sobre lo que se puede lograr con el procedimiento. “Una de las cosas más importantes que hice antes de someterme a la operación fue informarme sobre ella; saber qué podía lograr en mi, qué beneficios conseguiría y qué riesgos corría. Además, mi cirujano me dio una información completa y detallada sobre todos los aspectos de la intervención. De esta forma, me hice una idea real de los resultados. Sabía de las posibles consecuencias de una cicatrización grande pero pudo más mi deseo de estar satisfecha con mi apariencia”.
- Que la persona no fume. Fumar incrementa el riesgo de complicaciones en la cirugía.
- Es preferible que la persona no tenga cicatrices de cirugías previas, particularmente en la región superior al ombligo, pues pueden agrandarse con el estiramiento la piel o pueden causar la necrosis (pérdida) del colgajo por falta de irrigación (vascularización). En los casos en que las cicatrices están en las partes bajas del vientre podrían desaparecer con la cirugía si hacen parte de segmento de piel que se extirpa.
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En la consulta |
Durante la consulta usted discutirá con su cirujano sobre los cambios que espera obtener en su apariencia. El le explicará las diferentes opciones quirúrgicas para su caso en particular, el procedimiento mismo, los riesgos y limitaciones y el tipo de anestesia necesaria. Su cirujano también evaluará su estado de salud, determinará la extensión de los depósitos de grasa y evaluará el tono y grado de firmeza de su piel. Si está usando medicamentos como la aspirina, que inhiben la buena coagulación, usted debe informar a su especialista aunque de antemano éste le preguntará sobre todos los posibles tratamientos médicos que usted esté adelantando, así como también sobre la presencia de enfermedades previas y/o actuales que puedan influir en los resultados.
No olvide informarle al especialista si usted es fumador/a porque esto será un impedimento para la cirugía y según sean sus expectativas el médico deberá recomendarle la necesidad de un tratamiento para dejar de fumar por lo menos durante uno o dos meses antes de que se pueda realizar la operación.
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| ¿En que consiste la cirugía? |
Hay diferentes técnicas para practicar la dermolipectomía. En la abdominoplastia total, que es la más común y se efectúa bajo anestesia general o regional, se hace una incisión a lo ancho de la parte inferior del abdomen, justo sobre el área del pubis y por el pliegue de la zona. Es necesaria otra incisión alrededor del ombligo para liberarlo de la piel que lo circunda y separar la piel abdominal de los músculos. Luego, el cirujano refuerza los músculos débiles hacía la línea media y los sutura juntos para mejorar la firmeza del abdomen, lo cual también puede disminuir la cintura. El exceso de piel y grasa es removido y un nuevo orificio se crea para exteriorizar el ombligo en su posición correcta. Las heridas se cierran con puntos y se cubre el área operada. Se dejan tubos de drenaje con el fin de evitar la acumulación de fluidos, y vendas de lycras (fajas) para mejorar la adherencia de la piel a su nueva posición.
Si su problema se limita a la parte inferior del abdomen, quizás se puede realizar un procedimiento menos complejo denominado abdominoplastia parcial o mini-dermolipectomía, en el cual se practica lo antes descrito pero sólo por debajo del ombligo. La diferencia radica en que la incisión es más pequeña. En algunos casos el médico puede combinar estas intervenciones con la liposucción para aspirar depósitos de grasas aledaños y de esa manera procurar una armonía corporal.
La abdominoplastia total toma generalmente de dos a cinco horas dependiendo de la extensión de la cirugía. La abdominoplastia parcial puede durar de una a dos horas. Según la extensión de la cirugía se practicará con anestesia general o peridural y en forma ambulatoria o puede requerir de hospitalización de 1 día. |
El post-operatorio |
Durante los primeros días el abdomen puede estar inflamado y adolorido para lo cual se ordenan analgésicos, así como antibióticos con el fin de evitar cualquier infección. Se recomienda reposo en cama por uno o dos días, tiempo durante el cual debe tener la cabecera y los muslos ligeramente levantados para disminuir la tensión en el área del abdomen. Al principio, es normal sentir hormigueo o disminución de la sensibilidad en la parte baja del abdomen, pero está se recuperará en algunas semanas.
Es muy importante que usted aprenda a respirar con inspiraciones profundas y que repita esta práctica varias veces al día, pues es algo que los especialistas aconsejan para prevenir complicaciones pulmonares por acumulación de secreciones.
Los puntos alrededor del ombligo se retiran a los 15 días y las suturas de la incisión de la parte baja del abdomen a la segunda o tercera semana. Sentirse completamente normal, sin ninguna molestia, le va a tomar varias semanas, pero si sus condiciones físicas son óptimas su recuperación será más rápida; algunas personas retornan al trabajo a las dos semanas mientras que otras volverán a sus actividades laborales luego de tres o cuatro semanas, por lo menos.
Después de tres días puede iniciar actividades suaves y debe comenzar un programa de terapias post-operatorias (masajes, ultrasonido, drenaje linfático, etc.) para disminuir la inflamación, reducir la posibilidad de coágulos de sangre y posteriormente mejorar el tono muscular. Los ejercicios fuertes sólo deben ser iniciados con el visto bueno de su médico.
Las cicatrices parecerán que empeoran durante las primeras semanas, pero esto es normal, puede tomar hasta un año para que palidezcan y se aplanen. Estas nunca desaparecen completamente, pero sí mejoran y quedarán cubiertas por la ropa interior y la mayoría de los vestidos de baño. Se debe tener plena conciencia de que la cicatrización depende básicamente del tipo de piel de la persona, y su historial respecto al modo de cicatrización de heridas o incisiones que haya tenido previamente le darán una idea sobre cómo quedará ésta. Por lo regular, su cirujano le debe ordenar medicamentos tópicos o terapias para reducir la posibilidad de una cicatriz muy notoria.
Luego de haber trascurrido seis meses de la cirugía, con un programa de terapia post-operatoria muy disciplinado y nuevos hábitos en la alimentación y el ejercicio, Viviana se siente muy satisfecha con los resultados, muy segura de sí misma, más atractiva, aunque todavía espera que su cicatriz mejore mucho más. Ahora se siente a gusto con sus nuevas medidas (está en talla seis o mini-small), disfruta más de la ropa que se pone porque se le ve muy bien, ha vuelto a su vida normal tanto con su pareja y su familia como en su trabajo donde han notado su cambio. “Estuve unos días de vacaciones en enero y fue una gran dicha para mi volver a ponerme bikinis lucir bien, sentirme atractiva. Eso ha subido mi autoestima”.
Si usted controla su peso, conserva una dieta sana, hace ejercicios en forma regular y sigue las indicaciones de su médico los resultados a mediano plazo serán excelentes y tendrá una figura armoniosa por mucho tiempo. |
Complicaciones |
La abdominoplastia es una cirugía delicada, que sólo puede ser efectuada por un profesional idóneo, especialista en cirugía plástica y con toda la rigurosidad que requiere una operación. Por lo general, si se toman todas las medidas de seguridad y asepsia y se está en manos sabías todo conducirá a los resultados más satisfactorios. Pero como en toda operación, sea estética o no, impliquen una mínima o una gran parte del cuerpo, se corren riesgos potenciales como son el sangrado, las reacciones a la anestesia, la infección y la mala cicatrización. Otra complicación es la formación de hematomas o seromas (acumulación de sangre o de líquido entre la piel y el músculo) que requerirán de drenaje. Las personas fumadoras tienen mayor riesgo de complicaciones y retardo en la cicatrización por lo cual se aconseja dejar de fumar al menos dos semanas antes de la cirugía.
Ocasionalmente se podrían presentar asimetrías que necesitan de nuevas intervenciones pero que deben ser discutidas y de común acuerdo entre el médico y el paciente. Otras complicaciones son las pulmonares como el tromboembolismo, el embolismo graso del que hablaremos en detalle en el capítulo de liposucción y las bronconeumonías, si no se toman las medidas necesarias para minimizar los riesgos. El paciente debe llegar al quirófano en óptimas condiciones de salud y si sospecha de alguna afección debe informarla en la valoración pre-anestésica o en la consulta con el cirujano previa a la fecha de la cirugía. Los riesgos se reducen siguiendo las recomendaciones de su médico. Cuando se planea una cirugía como esta y se ejecuta cada paso con disciplina y siguiendo las normas los resultados serán asombrosos y completamente satisfactorios para el paciente. A su vez éstos se mantendrán durante un periodo prolongado, eso sí controlando su dieta. Para mantenerse en forma y contrarrestar el paso del tiempo que conlleva la flacidez de la piel (que continuará su curso) no es necesario un sacrificio extenuante en el gimnasio. Tanto sólo bastará una rutina de ejercicios moderada pero continua.
La abdominoplastia es una de las cirugías que más se realiza en rangos de edades entre los 30 y los 40 años, etapa en la cual las personas suelen estar en la plenitud de su vida y disfrutan más de sí mismos, de sus triunfos profesionales, de sus relaciones de pareja, de sus amistades, de sus hijos y parientes y de su madurez. Pero al mismo tiempo, durante ese periodo comienzan a salir a la luz los primeros indicios del envejecimiento. Hay cambios en la piel, en los ciclos metabólicos, en los sistemas hormonales (sobre todo después de tener hijos) y en el sistema musculoesquelético, principalmente. Por eso, cuando se advierten algunos de cambios y se toma la decisión de someterse a la abdominoplastia para contrarrestarlos, de los buenos resultados depende en buena proporción que tengamos una autoimagen y una autoestima elevada durante esta etapa, que es una de las más productivas de toda la vida.
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